Au revoir, Google Reader…

Reader-goodbyeFaltan solo minutos para que Google complete uno de los movimientos más polémicos en su historia: el cierre definitivo de uno de sus servicios que, si bien no era de los más usados (supuestamente), sí era uno de los más útiles. Me refiero, cómo no, a Google Reader.

No voy a ponerme aquí a hacer una semblanza de la historia de la tecnología RSS, o de cómo al parecer ha sucumbido (según dicen) a las redes sociales, especialmente Twitter, o de la historia de Google Reader en sí. Para eso creo que ya hay mucho material disponible en medios y blogs más especializados que éste, y el tema ha sido cubierto a detalle desde hace ya tiempo, en especial desde que la empresa de la gran G dio la mala noticia, en marzo pasado. En realidad, tampoco me pondré a hacer una evocación semipoética completa sobre mis experiencias con el servicio, principalmente debido a que tendería a exagerar y a caer tal vez en contradicciones que me llevarían a dar forma a una entrada pretenciosa y falta de veracidad. Y además por que me queda poco tiempo antes de que den las 12 de la noche y llegue el 1 de julio, claro, porque la idea de este post se me ocurrió hace apenas un par de decenas de minutos.

Así que me limitaré a recordar, de la forma más rápida posible lo que obtuve gracias a Google Reader en el tiempo que estuvo vivo y contar lo que haré ahora que me quedaré huérfano (un término un tanto catastrofista) de uno de mis servicios imprescindibles. Aviso que este es un post cutre y personal, eso sí ;).

Comencé a usar los RSS hace ya tiempo, por ahí del 2006. Primero de la mano de los Live Bookmarks de Firefox, pasando luego por extensiones del mismo navegador y al final usando un programa cliente (el RSSOwl), es cuando me di cuenta del poder de la idea y me volví adicto a ella. Pasado algo de tiempo, empecé a usar GNU/Linux como mi sistema operativo principal y ahí Liferea fue mi compañía. Todo iba bien hasta que, debido a varias razones, entre las que primaba la portabilidad, es cuando hice el cambio, más por inercia que por investigar las alternativas, a Google Reader. Eso de tener mi lista de blogs preferidos al alcance y desde cualquier ordenador se me hizo simplemente genial. Y durante el tiempo que ha durado el servicio puedo decir que le he sacado mucho provecho.

Descubrí muchos sitios geniales y he aprendido muchísimo gracias a ellos. Sitios de ciencia, como La Ciencia y sus Demonios, Naukas (antes Amazings), Historias de la Ciencia, MalaCiencia, Eureka y muchos más; sitios de informática, tecnología y cosas geeks, como Genbeta, Alt-tab, Lo hice y lo entendí, Wardog y el mundo o Geeks are Sexy; sitios humorísticos como Plasticosauria, Se Lenguo la Traba o el genial Cracked; webcomics, como xkcd, Bunsen, Caballo Negro, O sea No o Abstruse Goose; en fin, unas cuantas decenas de blogs que me alegraron muchas mañanas, tardes y noches (e incluso madrugadas). Creo que no hubiera conocido prácticamente nada de esto sin los RSS y Google Reader.

Por eso es que, como a muchos, me afecta realmente el cierre del servicio. No por que falten alternativas, que ahora con esto han salido demasiadas, no. Más bien, me afecta por una cuestión de costumbre, de apego y hasta de nostalgia. En Reader había ordenado, clasificado, “likeado” y agregado a favoritos muchas entradas. Muchísimas. Y tenía mi rutina establecida. Ya fuera en casa o procrastinando en el trabajo (o si había oportunidad, en la universidad), era siempre, además del email, el primer sitio que consultaba. Primero lo fácil de leer, como los webcomics o las noticias de tecnología. Luego, si había tiempo, lo más extenso, como los artículos de Cracked o los de la sección de ciencia y escepticismo. Vamos, que había creado un set de acciones bien delimitadas y que a veces, debo reconocer, tendían a algo casi mecánico. Por eso principalmente es que me afecta el cierre del servicio. Pura vagancia de probar otro, dirían algunos, y creo que no les faltaría razón.

Ahora, ¿qué hacer? Ya hay varios contendientes para quedarse con el nicho que deja Reader. Feedly es el que empuja más fuerte. Y ahora, con la liberación de su servicio sin necesidad de odiosas extensiones (uso Internet Explorer, ajá, podéis quemarme) se me revela como una alternativa seria. Otros son The Old Reader, que no lo he revisado desde hace dos meses más o menos; Feedspot, que apenas se ha actualizado; AOL Reader, que no lo he probado, pero le tengo cierta simpatía a AOL :P; o Digg Reader, en beta, pero que me ha gustado un poco. Al final, si he de ser sincero, no tengo idea con cuál quedarme. Supongo que iré probando todos hasta llegar al que me termine de convencer un poco más. Porque, si hay que hablar con verdad, es muy difícil que logren desembarazarme de la nostalgia del Reader. ¿Apego por un servicio digital? Ajá, sé que es absurdo, pero es lo que hay en estos nuevos tiempos :P.

Como sea, Reader muere y habrá que dejarlo en el baúl de los recuerdos. De forma algo curiosa, he hecho la última copia de mis feeds y he vuelto a instalar un viejo conocido, el mencionado RSSOwl, donde he importado todo. Y con eso cerraré un ciclo personal, un enlace con un servicio que fue el responsable de muchas nuevas ideas y hasta de varias decisiones de mi vida. Por lo tanto…

Au revoir, Google Reader…

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